Las Fuerzas Armadas de Argentina muestran un escepticismo marcado respecto al proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional presentado por el gobierno de Javier Milei. Esta iniciativa, surgida en el contexto de las tensiones con el Reino Unido por Malvinas, propone la creación del Consejo de Seguridad Nacional y establece que las Fuerzas Armadas deben estar preparadas para participar en operaciones militares tanto convencionales como no convencionales.
Sin embargo, se señala que el análisis de los sectores castrenses refleja un diagnóstico de recursos insuficientes para llevar a cabo estas nuevas directrices. En este sentido, el presupuesto para el año 2027 prevé un aumento del 20% en la asignación a Defensa, lo que resulta insuficiente considerando que la inflación se estima en un 30% por parte de diversas consultoras. Además, se mantiene la crisis de la obra social de las Fuerzas Armadas, con una deuda acumulada que asciende a 160.000 millones de pesos.
Las inquietudes entre los uniformados son palpables. Un oficial activo comentó que en varias provincias, suboficiales y oficiales subalternos están más enfocados en la incorporación a la Policía local que en cuestiones relacionadas con el ejército, lo que refleja el descontento por los bajos salarios.
El germen de esta nueva propuesta se encuentra en el decreto 1112/24, que amplía el concepto de amenazas externas, incluyendo cualquier factor que afecte la integridad territorial del país. Según el teniente general retirado Juan Martín Paleo, el proyecto carece de los recursos necesarios para que las Fuerzas Armadas defiendan efectivamente las fronteras y advierte sobre la creación de un aparato burocrático centralizado en la Casa Rosada.
A pesar de las críticas, algunos sectores dentro de las Fuerzas Armadas consideran que es positivo que el Estado retome la discusión sobre las necesidades defensivas del país, aunque existe un consenso sobre las limitaciones prácticas que enfrentarán al intentar implementar el Consejo de Seguridad Nacional.
Las voces castrenses también han expresado su preocupación por la posibilidad de que las Fuerzas Armadas asuman funciones que no les corresponden. Un general experimentado subrayó que “ampliar el concepto de amenazas no implica que deban convertirse en una fuerza de seguridad”. El proyecto ha sido calificado como una ley ómnibus que mezcla diferentes temáticas y que reabre el debate sobre actividades de inteligencia en el ámbito interno, un tema que había sido cerrado en democracia.
Por otro lado, el exjefe militar Paleo destacó la falta de consideración sobre la problemática de la milla 350, lo que podría limitar la capacidad de Argentina para proteger sus recursos marinos. Sabina Frederic, exministra de Seguridad, añadió que este proyecto está diseñado para generar discusiones sobre las misiones y objetivos de las Fuerzas Armadas, en un momento en que su presupuesto es el más bajo de la región.
Fuente: La Nación






