Con el cierre del período legislativo a poco más de dos meses, el Gobierno argentino enfrenta una intensa presión para realizar cambios en la legislación electoral, especialmente en lo que respecta a las primarias abiertas, obligatorias y simultáneas (PASO). La Cámara Nacional Electoral ha emitido una acordada que enfatiza la importancia de respetar las reglas del juego electoral ante la proximidad de las elecciones.
Los jueces de la Cámara, Alberto Dalla Vía, Santiago Corcuera y Daniel Bejas, han señalado que la reforma política que actualmente se discute en el Senado incluye cambios significativos para los próximos comicios, justo cuando se aproxima un año crucial para las elecciones presidenciales. Esta resolución puede interpretarse como un llamado a actuar con responsabilidad, sugiriendo que si no se implementan las reformas ahora, no habrá otra oportunidad el próximo año.
La tradición de mantener las reglas electorales inalteradas en años de elecciones es común en varios países, y este año, el Gobierno se enfrenta a un dilema tras haber suspendido las primarias el año pasado. Eduardo “Lule” Menem, colaborador cercano de Karina Milei, está explorando la posibilidad de postergar el debate sobre las reformas hasta marzo del próximo año, aunque sus aliados advierten que las elecciones presidenciales son diferentes y requieren un enfoque diferente.
Karina Milei ha comunicado a aliados políticos que no habrá alianzas electorales a menos que se eliminen las PASO, lo que ha generado confusión entre los legisladores. Mientras algunos advierten sobre la necesidad de cesar las arbitrariedades, otros sugieren que el Presidente podría estar cambiando su enfoque, priorizando las reformas económicas sobre las disputas electorales.
La eliminación de las PASO ha sido justificada por el Gobierno, que argumenta que son impopulares y costosas, aunque no se presenta una alternativa que garantice la vida democrática de los partidos. Existen preocupaciones sobre cómo la ausencia de primarias afectaría al peronismo, ya que podría llevar a una fragmentación de candidatos en las elecciones generales.
En el marco de este debate, la reforma política también incluye la propuesta de un sistema de “ficha limpia”, que prohibiría candidaturas a quienes tengan condenas firmes por delitos dolosos. Este tema ha sido apoyado en el pasado por el partido Pro, que ha intentado avanzar en su implementación pero no ha logrado el consenso necesario en el Congreso.
El partido Pro ha reafirmado su oposición a la eliminación de las PASO, complicando aún más la situación para el Gobierno, que necesita contar con el apoyo de ambas cámaras para aprobar cualquier cambio electoral. A pesar de los esfuerzos por alcanzar acuerdos, los líderes parlamentarios destacan que las negociaciones sobre el sistema electoral son complejas y requieren una mayoría absoluta.
La posibilidad de unificar las elecciones provinciales y nacionales también está sobre la mesa; sin embargo, esto presentaría otros desafíos logísticos debido a los diferentes sistemas de votación. La inconsistencia en los métodos de votación podría confundir a los electores, lo que añade una capa de complejidad a la organización electoral.
Con el tiempo corriendo en su contra, el Gobierno deberá definir su postura sobre las reformas electorales y cómo llevar a cabo el proceso de selección del próximo presidente de Argentina en un contexto de incertidumbre y disenso.
Fuente: La Nación






