El histórico basural a cielo abierto de Luján, que ocupaba 13,8 hectáreas, ha cerrado sus puertas tras más de 50 años de actividad. Este predio, conocido como “La Quema”, se había convertido en la mayor acumulación de residuos del país, donde se depositaron toneladas de basura sin tratamiento alguno, afectando gravemente la calidad del aire y la salud de los vecinos.
Desde el 1° de julio, los residuos domiciliarios de Luján son trasladados al Ceamse, lo que representa un costo mensual de 80 millones de pesos. La municipalidad ha implementado un plan integral que busca no solo el cierre del basural, sino también la creación de un centro de tratamiento de residuos que integre a los recicladores locales.
Un Proceso Inverso en los Últimos Años
En el último lustro, gracias a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se comenzaron a implementar obras para la remediación del lugar. Sin embargo, la finalización de este proceso aún está sujeta a disputas judiciales que han ralentizado los avances. A pesar de ello, el cierre del basural ha sido considerado un logro por parte de la comunidad local.
Mejoras Visibles en el Entorno
La transformación del área es palpable. Las montañas de residuos han disminuido en casi dos tercios, y la vegetación ha comenzado a recuperarse en las áreas intervenidas. Pedro Vargas, director de Residuos Sólidos Urbanos de la Municipalidad de Luján, afirma que el predio está completamente clausurado y que no se admiten más desechos.
Los vecinos, como Sergio Almada, expresan su satisfacción por los cambios. “Podemos abrir las ventanas sin sentir el olor”, comenta, destacando una mejora en la calidad de vida desde el cierre del basural.
Desafíos Ambientales y Sociales Persistentes
A pesar del cierre, los riesgos ambientales siguen latentes. En el área conocida como “zona de sacrificio”, aún quedan residuos expuestos que afectan la calidad del suelo y del agua. La municipalidad planea realizar un control ambiental más riguroso y completar el cierre técnico del basural.
El Futuro de los Recicladores
La vida de los recicladores ha cambiado significativamente tras el cierre. Muchos de ellos, que dependían del basural para subsistir, han sido integrados en un nuevo centro de reciclado. Este centro emplea a más de 30 personas y trabaja con diversos materiales reciclables, contribuyendo a una economía más organizada y sustentable.
La comunidad continúa buscando alternativas para mejorar la gestión de residuos, mientras que la construcción del Centro Ambiental “Laudato Sí” permanece paralizada debido a conflictos judiciales. Las autoridades locales esperan que se reanuden las obras para avanzar en la transformación del sistema de gestión de residuos en Luján.
Fuente: La Nación






